Charly SInewan

Entrevista a Charly Sinewan: el ‘nómada’ que da la vuelta al mundo con BMW Motorrad

Dejarlo todo e irse a dar la vuelta al mundo en moto. Esto, que podría ser el sueño de cualquiera, es la realidad de Charly Sinewan, un “nómada” (como el mismo se define) a bordo de una BMW que ya ha recorrido más de 50 países. Tras tres grandes viajes (de España a Australia, la vuelta a África, y ahora, en plena ruta transamericana), lo entrevistamos para el Garaje de BMW.

¿Cuándo, cómo y por qué decidiste embarcarte en esta aventura?
Surgió como un semestre sabático, un ‘gran viaje‘ que me quitaría el gusanillo y la curiosidad de siempre por vivir de una forma nómada, para devolverme después al sistema y seguir con mi vida en Madrid, de casa a la oficina y con escapadas vacacionales, como el resto del mundo.

¿Por qué dar la vuelta al mundo en moto? ¿Qué te da viajar en moto que no te da hacerlo en coche?
La vuelta al mundo, sinceramente, es más un eslogan comercial que un objetivo. Sí, voy a terminar dando la vuelta al mundo pero como consecuencia de estar muchos años dando vueltas por el mundo. Hay varias diferencias entre moto y coche, pero la más destacable es la cercanía con el entorno que te dan las motocicletas, la cual te hace parte de él. La lluvia te moja, sientes el frío o el calor y, sobre todo, no tienes barreras con la gente, que se te acerca y te habla. La moto genera siempre curiosidad y tiene un halo épico que, aunque realmente es inexistente, sí que se proyecta en el que te ve llegar a su pueblo desde tan lejos.

Charly Sinewan, en el momento en que cruza el Río Misisipi.

Charly Sinewan, en el momento en que cruza el Río Misisipi.

¿Qué modelo de BMW Motorrad llevas y por qué?
Llevo una BMW F800 GS, y es la segunda que tengo. Con la primera hice todo África, y para la aventura Transamericana compré otra. La elegí porque tiene potencia de sobra para poder llevar todo el equipaje que uso, pero también porque es más ligera que la mayoría de las grandes trail del mercado, lo que me permite conducir por pista algo mejor. Tuve en cuenta también la fiabilidad del modelo, la llanta de 21 en la rueda frontal y por supuesto, que me gusta mucho.

¿Cuáles son los pros y los contras de viajar con moto? ¿Qué pasa si se te rompe en un país con pocos recursos?
Hay varios pros, además de lo anterior. La posibilidad de llegar a casi cualquier sitio y de poder cruzar mares o ríos con mayor facilidad que un coche, principalmente por tamaño. Por poner un ejemplo, he cruzado muchos ríos metiendo la moto en canoas donde un coche no cabe. En caso de tener que regresar a casa en avión por una temporada y tener que dejarla en algún país, es más fácil y barato encontrarle un sito. También consume menos que un coche.

Si se rompe, lo único que hay que hacer es subir la moto a un camión o a un pick-up (algo fácil de encontrar) e ir a una ciudad donde haya un taller medio decente. Después se piden las piezas que hagan falta a España (en caso de necesitarlas), y se busca un lugar agradable donde esperar que lleguen. El tiempo lo soluciona todo.

¿Alguna vez has pensado viajar de otro modo que no sea en moto?
Tengo un sueño en lista de espera: viajar en ultraligero.

Charly Sinewan, durante su viaje por el continente americano.

Charly Sinewan, durante su viaje por el continente americano.

La pregunta que mucha gente te hará: ¿de qué vives? ¿Cómo te planteas el futuro a largo plazo?
Vivo de patrocinios, varias marcas me pagan para que siga viajando y compartiéndolo con vídeos y algún (cada vez menos) artículo en revistas o webs. Desde que cambié de vida para dedicarme a esto tan incierto, paradójicamente he dejado de pensar en el futuro. Para mí no existe, lo que tenga que ser será y ya lo resolveremos cuando sea el presente.

¿Cuál de los tres ‘grandes viajes’ que has hecho te ha resultado más enriquecedor?
Hace tiempo que dejé de viajar para vivir en movimiento. No es un eslogan, es la realidad. Ya no cuento los viajes como tales, sino que me muevo y me van pasando cosas por el camino, esté donde esté. Por eso no puedo destacar un viaje frente a otro, porque todo es el mismo.

De todos los países que has conocido, ¿te quedarías a vivir en alguno?
En Kenia. El entorno me gusta especialmente, el clima y la comida me valen y África tiene un componente de reto continuo que me hace bien. Pero, sobre todo, porque allí conocí a una serie de personas que considero familia viajera, algo esencial para poder ser feliz en un solo lugar.

La vuelta a África tuvo que ser bastante dura. ¿Destacarías alguna aventura?
Duro es levantarse todos los días a las seis de la mañana, meterse en el metro una hora y trabajar ocho más en una obra u oficina para intentar sacar adelante una familia. Dejando este concepto claro, el sur de Madagascar tuvo un componente extra de aventura por la falta de infraestructuras y lo alejado que está del mundo occidental. Por eso mismo es lo mejor que he hecho en mi vida.

Las carreteras del sur de Madagascar no ofrecen infraestructuras que hagan la conducción sencilla...

Las carreteras del sur de Madagascar no ofrecen infraestructuras que hagan la conducción sencilla…

Hablando de tu viaje por Madagascar, no será la primera vez que te dicen el buen equipo que formaste en esta aventura con Gemma Parellada. ¿Volverás alguna vez a viajar con ella?
Esos temas los lleva ‘El Guionista‘ [quien, según Sinewan, decide qué le pasará en cada momento de su aventura]. Si el camino nos vuelve a juntar, será un placer, porque es una excelente compañera de viaje.

Pregunta práctica: ¿qué llevas en tu equipaje? ¿Y en el botiquín? ¿Tomas Malarone?
Si viajas mucho o vives en zona de riesgo no tomas Malarone, que es un medicamento muy fuerte y preventivo; sería algo así como tomar todos los días ibuprofeno por si te duele la cabeza. El botiquín empezó siendo muy grande y ahora es casi inexistente; llevo un antibiótico, algún antiinflamatorio y alguna que otra cosa para desinfectar heridas. Poco más, porque casi todo se encuentra por el camino. Y en cuanto al equipaje, te diría que el 50% es tecnología, todo lo necesario para poder contar mi viaje por medio de vídeos.

Alguna herramienta, todo el material de camping (que ocupa bastante) y algo de ropa que ocupa más cuando atravieso zonas frías (como ahora).

¿Piensas volver algún día a África?
Por supuesto; de hecho he dejado una BMW F800 GS allí esperándome.

En más de una ocasión, Charly Sinewan ha cruzado ríos subiendo su BMW F800 GS a una barca.

En más de una ocasión, Charly Sinewan ha cruzado ríos subiendo su BMW F800 GS a una barca.

¿Echas de menos algo de tu vida anterior? ¿Volverías a ella por alguna razón?
No, solo volvería por necesidad. Por eso trabajo mucho, para no necesitarlo.

¿Has vivido algún momento que te hiciese pasar miedo?
En principio me sale decirte que no. Luego, si afilo un poco, ha habido momentos en los que he estado tenso y en guardia, pero miedo, no. Tenso por posibilidad de animales peligrosos cerca o por estar en lugares (generalmente de noche) donde percibes que eres ‘un blanco perfecto’. También he tenido encontronazos con policías corruptos en los que he sentido el peligro, pero a perder cosas o dinero más que mi vida.

¿Cuál de los países que has visitado te ha parecido el peor para un motorista? 
El peor para un motorista podría ser Singapur, porque si quieres entrar con tu moto, el proceso burocrático es tedioso. Si hablamos de un lugar peligroso, te diría que India, Indonesia o ciertas carreteras de algún que otro país africano, pero con precaución y sentido común, puede hasta ser divertido conducir en la anarquía.

Cuando acabes con tu viaje por América, ¿tienes pensado cuál será el siguiente?
Sinceramente, no sé muy bien dónde estaré en enero. Ni siquiera sé si América me va a llevar un año o cinco…

Charly Sinewan, en Little Sahara (Oklahoma, EEUU).

Charly Sinewan, en Little Sahara (Oklahoma, EEUU).